Seguros de decesos: Gastos, tramites y modalidades
Después de un fallecimiento, los familiares se encuentran con que deben de pagar los gastos del funeral, los gastos del traslado por accidente y los trámites burocráticos que genera una muerte, como son la obtención del certificado médico de defunción, la inscripción del fallecimiento en el Registro Civil (esta es una gestión urgente a realizar en las 24 horas posteriores al óbito), licencia de entierro o incineración, etc.
Los seguros de decesos dan la posibilidad de evitar gastos, molestias y desplazamientos en los momentos tristes para la familia.
Los gastos de los servicios funerarios fácilmente llegan a superar los 1.000 euros, y además, cuanto más se mejore el servicio por ejemplo con un féretro de más calidad, el coste puede llegar a dispararse. En este precio queda incluido el féretro, el acondicionamiento del cadáver, una corona de flores sencilla, la contratación de un sacerdote para que oficie, y el transporte.
Los serguros de decesos se contratan para que los entierros y cremaciones no supongan a las familias un importante desembolso y de esta manera atenuar los gastos, previo pago de primas que oscilan de los 3 euros mensuales que pagaría un joven de 30 años, a los probables 6 euros que desembolsaría una persona de 50 años.
Para afrontar la póliza, lo más normal es renovar todos los años la prima, que subirá en función de la edad y el IPC. De todas formas, hay aseguradoras, que ofrecen a sus clientes la posibilidad de realizar un pago único al contratar la póliza, pero para ello, la edad de contratación se sitúe entre los 71 y los 80 años. Existe otro modo que consiste en pagar en cinco anualidades, siempre que la edad de contratación esté comprendida entre 61 y 70 años. Una cuarta modalidad consiste en pagar sólo hasta que se cumplan los 65 años, con una edad de contratación fijada entre 0 y 60 años.





